Nuestras palabras tienen poder: construyen o destruyen

Las palabras tienen el poder de construir o destruir, según con qué intenciones se utilicen, cual es el contexto, que se quiere expresar.. Como dijimos en otro post, somos seres lingüísticos, atravesados por emociones, experiencias previas, experiencias de otros, limitaciones, dolores y alegrías.

Es por esto que resulta importante tomar conciencia que lo que decimos y cómo lo decimos es la diferencia entre ayudar o no.

Este comportamiento destructivo se da tanto en el ámbito social, escolar o laboral, aunque también hay casos dentro del seno familiar.

Voy a detallar estas palabras que lejos están de construir:

ACOSO: es un comportamiento agresivo y no deseado que involucra un desequilibrio de poder real o percibido, que se repite o tiende a repetirse durante un tiempo prolongado.

Para que exista, hay una parte que agrede y otra que es más pasiva que solo recibe la violencia física o verbal.

Puede generarse en 3 niveles: 

  • Acoso descendente: cuando quien agrede ocupa una posición superior a la víctima. 
  • Acoso horizontal: se produce entre compañeros y compañeras (En la escuela son de la misma edad, curso, club, etc y en el ámbito laboral son del mismo nivel jerárquico)
  • Acoso ascendente: cuando una persona ocupa un puesto inferior a la situación de la víctima.


Dentro de la escuela recibe el nombre de BULLYING, este acoso puede producir lesiones físicas, problemas sociales y emocionales.

Se lleva a cabo generalmente en los recreos, a la entrada o salida de la escuela o cuando los Bully/bullies (Acosador/es) se sienten seguros para llevar a cabo sus agresiones.

Muchas son las víctimas de esta situación y no siempre encuentran cómo expresarlo y las consecuencias a estos actos pueden ser irreversibles.

Cuando un caso de bullying nos toca de cerca, parece imposible combatirlo, porque las amenazas o violencia que recibe el más “débil” vienen desde muchos lados y todos apuntan a la misma persona, pero con valentía, perseverancia y hablando mucho sobre el tema es posible ayudar, basta con estar atento a los cambios que se manifiestan en la víctima, como ser: “dolores de panza” para que los retiren de la escuela, pesadillas, insomnio…. 

Si el acoso se lleva a cabo en el ámbito laboral, se llama MOBBING, en este caso, el hostigador u hostigadores tienden a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, ​ generando enfermedades laborales como el estres, que disminuyen el rendimiento de la víctima, lo que eventualmente puede desencadenar en un despido o renuncia.

Este tipo de acoso afecta tanto a hombres como mujeres y en cualquier nivel jerárquico.

Dentro del mobbing puede evidenciarse acoso verbal, sexual o físico.

Ya sea la denominación que le demos a esta palabra, la realidad es que genera ambientes desagradables, estrés en las víctimas, sentimientos de inferioridad, sensación de agotamiento, dolores que no se pueden expresar… 

Es importante estar atento a nuestros amigos, familia, compañeros que podrían estar siendo víctimas, para brindarles las palabras y ayuda necesaria para que puedan reconstruirse y crecer…

“Lo que dice Juan de Pablo, dice más de Juan que de Pablo”

Con esta frase es que pude ayudar a mi hija, víctima de bullying… ahora es una persona reconstruida, fuerte que ayuda a sus pares, explicándole que no había nada errado en ella, que quizás quienes la agredían eran los que tenían algún problema o estaban pidiendo ayuda.


En nuestra sección Descargables Gratis, vas a encontrar una serie de imágenes para que puedas utilizarla y generar conciencia sobre estos temas tan actuales.


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2 Respuestas

  1. Israel lady dice:

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